¡Hola ricuras!
Última semana de junio, ¡De junio! pero como puedes ser posible ¿no os vuela el calendario? La verdad que con el calor se activan los planes y cuando enlazas uno con otro,
la ¡vida vuela!
Así que voy a comenzar a practicar la slow life y bajar el ritmo. Es verano y parece que enlazar curro con terraceo, amaneceres con agendas llenas y findes de non stop es la tónica así que:
propósito de esta última mitad de año va a ser dedicarme unos minutos para mi.
¡Ojo! minutos ehh tampoco me propongo construir El Pilar.
Así que como habéis ido viendo por redes, una o dos tardes y algún que otro momento del finde, se las dedico a este terremoto que hace que al día siguiente conozca músculos que ni sabía que existían. Menuda vitalidad!! y es que claro ella lo tiene todo recién estrenado. No se cansa nunca. Y a mi se me aproximan peligrosamente los 40.
¿Que mejor que una sobrina par volver a jugar al descansillo? Y la gran pregunta es ¿cuando pasamos de hacerlo de tirón a tener que terminarlo casi con mascarilla de oxigeno? ¿Os dais cuenta la de cosas que de la noche a la mañana dejamos de hacer y luego ya es imposible???
Un, dos, tres, la voltereta lateral, ¡por ejemplo!
Que levante la mano quien un día dejo de hacerla y ahora lleva moratón por intentarlo.... ¡Veinte años después! A quien se le ocurre, también
¡A mi!
Pero menos mal que el parque esta lleno de bancos para sentarnos a recuperar aire.
¡Feliz lunes bombones!
Su












