20 de mayo de 2020

Ver para creer

¡Hola ricuras!

Ver para creer o, mejor dicho, comer para perder.

Jamás había hecho dieta, siempre he sido de constitución delgada pero un problemilla de salud y demasiado tiempo con cortisona hicieron que mi organismo se desbarajustara. Eso unido a dejar de hacer deporte y un desorden tremendo por los horarios de curro... y mil motivos más que blablablaaa... pero un ¡BASTA YA! hizo que cogiera de nuevo las riendas. 



Había visto los productos de Lev en Marta (@hunterchicbyMarta) y seguido las recetas de Yania (@mvesblog). Cuentas en Instagram que las tengo catalogadas como "de las que dan confianza". ¿Sabéis a que me refiero? Pues a esas cuentas de "influs" que no han perdido la cabeza por la publicidad oscura. Que no por recibir unas muestras o productos ya eso es el top de los tops. Cuentas que, si las cosas sirven, lo dicen y sino pues lo dicen también. Y eso amores, es bien.
Así que me dispuse a ponerme en manos del "Método Lev" para, volver a un orden con las comidas. Cual fue mi sorpresa cuando no solo cogí el ritmo de 5 comidas la mar de rápido sino que mi cuerpo lo empezó a agradecer. Y eso que no la he llevado estricta (cosa de la que ahora me arrepiento porque ojito el cuerpazo que luciría) y claro, con esta cuarentena mi propósito de 2020 de caminar más de 10.000 pasos al día, se fue al traste.

Pero ayer tuve mi segunda cita presencial y salí exultante de felicidad. 
Yo ya veía como la báscula iba bajando y los jeans sentaban mejor perooooo ayer fui consciente de la comparación de números. De cuales eran mis medidas antes de Lev y durante Lev.


Mis miedos, al igual que las dudas que much@s me habéis planteado se centraban en la salud: yo no quería nada milagroso, ni sustitutivos de comida, ni cosas raras que no supiera que contenían, ni super pandis que me hipermeganmotivaran y me buscasen oportunidades laborales.  
Tenía claro que quería ponerme en manos de profesionales y buscaba una nutricionista (que, como ya sabéis, se me abrió el cielo al conocer a Alicia). 
Me daba cosa perder energía o que se yo paja mental me había hecho que iba a suponer perder los malos hábitos de comida.
 Ya con el Covid el miedo se multiplicó al cubo ¿y si variar mis hábitos me perjudicaban? Yo me puse en sus manos a principios de marzo cuando toda esta pandemia ni la imaginábamos. Cuando caminaba al día un montón, cuando salir con los amigos me desestresaba contando los líos del día, cuando no era obligatorio estar en casa 24h con una nevera que decía "ven a miiiii, miraaa"... vamos lo que he bautizado como mi vida a.C. (antes de Covid)
Y, por supuesto, tenía claro que si fracasaba no quería ni gritos ni malas formas. Escandalizada me hallo ante los casos que me habéis contado.


Aquí se come. 
Y se come comida. 
Y se comen galletas y cortezas y pasta y pizza y se beben smothies yyyyy... pues ya me lo habéis ido viendo. Claro que estas a dieta, milagros a Lourdes y os recuerdo que ya lleva meses cerrado por el coronavirus. 
Y claro que al entrar en web o la tienda física dices "Osti, una caja de 16 galletas 10,95€" pero si lo divides a unidad, compensa. Y, vamos a ver, que estas a dieta. No conozco ninguna que no implique esfuerzo. El primero, variar las rutinas de compra. En mi caso sacar del carrito en el super los procesados, hipercómodos, llamativos, hiperricos y meter más verde. Porque señoras y señores el milagro esta en comer sano y con un orden. Verde al medio día, verde por la noche, beber agua... ¿Aburrido, soso, buahhh? Para nada, si de segundo tienes burger, pollo al curry o ternera a la Borgoña y puedes beber coke zero, tes...
La variedad de alimentos es impresionante y apta a todos los paladares que ya sabéis que yo con sus tortillas, ñe. Y ayer fui consciente que al "ñe" añado lo vaguísima que soy, estuve por llevarme un arroz con leche pero por no prepararlo, lo descarté.



Además no sabéis la vida que me han dado este confinamiento los pedidos online gratuitos. 
¡Hasta el agua me pedía! 
Ayer bajé a "mi cita" (que os recuerdo que son gratuitas) y ya de paso me hice con unas novedades queeeeee me hicieron ojitos, pero, sin duda, la compra en web se ha instalado en mi corazón por comodidad, por evitar llevar pesos y porque sigo concienciada con salir lo mínimo posible aunque en Aragón estemos en la fase 1 de la desescalada. 


Y para que veáis lo bien preparado que esta el centro os dejo sus medidas:
Gel desinfectante en la entrada, distancia de seguridad, mascarilla y guantes. Por supuesto, desinfección entre cita y cita. Y, si no quieres salir o en tu city no hay tienda, las citas no presenciales ya veis que yo las he llevado durante estas semanas y funcionan de mil maravillas. 

Aprobado y con matricula el método Lev

Besazos,
Su

18 de mayo de 2020

#VuelveAloEsencial



¡Hola ricuras!

Que la cocina no es lo mio, es algo que este confinamiento ha dejado más que clarísimo. 
Pereza, inseguridad, falta de ingredientes, dudas con las medidas o procesos...vamos un sinfín de "peros" que mi motor acumula.
 Peroooooooo a veces lo más complicado se convierte en lo más sencillo. Es lo que me ha pasado con esta receta del restaurante "La Rinconada de Lorenzo" un tesoro que tenemos en Zaragoza y que hace poco cumplió 50 años 




He de reconocer que ahora que ya la he hecho me parece hiper sencilla peroooooo que cuando cayó en mis manos me pareció un mundo y la he ido retrasando... retrasando... hasta que ayer dije: HOY. 

Y estoy encantada. Un plato riquísimo y super sabroso en el que la carne queda apta para todas las dentaduras. Ay! amores, era lo que más cosa me daba, cómo se la iba a comer mi padre yyyy bueno ¡Acabó antes que yo! 


Ingredientes

Jarretes de Ternasco de Aragón. 
Cebolla dulce
1/2 champiñones
1 vaso de vino blanco
! cucharada sopera de pimentón (yo usé pimentón picante)
1 cucharilla de harina 
Laurel
Guisantes 
Patatas
Sal
Aceite


Preparación:

Yo seguí los pasos que vienen en la web del Ternasco de Aragón (click Aquí). Entrad, que así además, le echáis un ojo a su SORTEAZO de 10 experiencias gastronómicas para disfrutar cuando todo esto pase. 

Y no me enrollo más y allá voy con mi 
"paso a paso":

1. Picamos la cebolla, añadimos aceite en una olla y la dejamos que se doré.


Cuando la veamos dorada, ponemos dos vasos de vino blanco. Uno lo añadimos a la olla y el otro, para disfrutar mientras estamos en la cocina 😋😋


Evaporado el alcohol, añadimos el pimentón y la harina. 
Damos vueltas para que no se queme y añadimos los jarretes sazonados.


Los cubrimos de agua, comprobamos la sal y los dejamos durante una hora y media a fuego medio/bajo. 

Mientras, cortamos los champiñones a láminas y los sofreímos y cuando estén añadimos los guisantes.
En otra sarten freímos las patatas cortadas a cuadros. 

Cuando quede un cuarto de hora para terminar el guiso añadimos estos últimos pasos, probamos de sal yyyy

Voilá


Así que a la pregunta que nos lanza esta campaña de 
¿Y si lo realmente esencial fuera lo que tenemos más cerca?

Creo que todos sabemos ya que esto es VERDAD, VERDADERA. Que hemos "despertado" y que pasar rato con la familia, los abrazos, los maratones de series, las vídeollamadas con los amigos ansiando el vernos, los saludos con los vecinos a las 20h, las compras de proximidad con alimentos propios... 
Las cosas pequeñas nos dan la vida y es lo que más hemos echado de menos cuando el ritmo frenético en el que nos habíamos metido se paró. Y ahora que el motor comienza a funcionar no dejemos de olvidarnos de "nuestros esenciales"

Más info:


Besazos,
Su

17 de mayo de 2020

Arco iris

¡Hola ricuras!

Jamás pensé que esta camiseta de Primark (2,50€) se iba a convertir en una de mis preferidas. No se si a raíz de ver tanto arco iris o porque me parece hiper alegre o porque es super cómoda... o ¡¡saber qué!! pero poco tiempo pasa en el cajón guardada. 


Este fue el look para un día de paseo con la mami. Omgg si me esta costando que venza el miedo y salga a pasear un poco. Menudo manual de excusas que se gasta.
Por supuesto no podía faltar mi "MUST" la bolsa shopper que me esta salvando esta cuarentena. 
¡Llevo todo!



Por lo demás, look hiper cómodo: jeans, sandalias planas y mascarilla (DIY). 
Ahora ya he ido recibiendo otras más bonitas, de la farmacia me hice con un pack de quirúrgicas, con el periódico me dieron unas solidarias... pero no os podéis imaginar la fe que le tengo a estas que hizo mi madre. Así que si algo te ha ido bien, para que cambiar. 




Y me despido ya con un descubrimiento: la laca de uñas Basic de Clarel. 
Al ver este tono pink (unos 2€) pues no me pude resistir y me ha sorprendido gratamente lo que dura perfecta. Cruzaré dedos para que, cuando vuelva a ir, siga habiendo tantos tonos y me haré con alguno más.


Besazos y feliz día
Su